Alergia alimentaria vs. intolerancia: la diferencia

Los términos se usan a veces indistintamente, pero son distintos:

Ambas producen síntomas parecidos y el manejo es similar: identificar y eliminar el alimento causante.

Síntomas: cómo reconocerlos

La alergia alimentaria canina tiene síntomas menos específicos que en humanos:

Síntomas cutáneos (los más frecuentes)

Síntomas digestivos

Los alérgenos más frecuentes en perros

Contrariamente a la creencia popular, los cereales raramente son el alérgeno responsable. Los principales alérgenos en perros son proteínas animales:

  1. Pollo (el más frecuente — también el más común en los piensos)
  2. Vacuno
  3. Lácteos
  4. Huevo
  5. Trigo (sí puede haber alergia al gluten, aunque es minoritaria)
  6. Soja

El diagnóstico: la dieta de eliminación

No existe una prueba sanguínea fiable para alergias alimentarias en perros — los resultados de los tests de IgE específica tienen muy baja especificidad. El único diagnóstico confiable es la dieta de eliminación estricta:

  1. Elige una proteína y un carbohidrato que el perro NUNCA haya comido antes. Opciones habituales: cordero, venado, conejo, canguro o proteína hidrolizada + patata, batata o arroz.
  2. 8–12 semanas de dieta estricta: solo ese alimento, sin premios, sin comida de personas, sin pienso anterior. Ni una excepción.
  3. Evaluación: si los síntomas mejoran significativamente, es probable que haya alergia alimentaria.
  4. Provocación: vuelve al alimento anterior para confirmar. Si los síntomas reaparecen en días, confirma la alergia.
  5. Reintroducción de ingredientes uno a uno: para identificar el alérgeno específico.

Opciones de alimentación hipoalergénica

Un proceso largo pero que vale la pena

Identificar el alérgeno responsable puede tardar 3–6 meses. Es un proceso tedioso que requiere mucha disciplina, pero que mejora radicalmente la calidad de vida del perro. Un perro con alergia alimentaria sin diagnosticar sufre de picor crónico durante años — el diagnóstico correcto lo cambia todo.