Por qué los primeros días importan tanto
Los cachorros tienen una ventana de socialización crítica entre las 3 y las 14 semanas de vida. En este período el cerebro absorbe experiencias con una plasticidad que no volverá a tener. Lo que aprenden (o no aprenden) aquí condiciona su comportamiento para siempre. Cuando llega a casa con 8–10 semanas, la ventana sigue abierta: quedan pocas semanas de oro para hacer las cosas bien.
Los primeros días: calma antes que entrenamiento
El cachorro acaba de dejar a su madre y sus hermanos. Ha cambiado de olor, de entorno y de grupo social de golpe. Tu primer trabajo no es enseñarle comandos — es ayudarle a sentirse seguro.
- Designa un espacio tranquilo como su zona: una cama o cuna con lados, donde pueda retirarse.
- Limita el número de personas que interactúan con él los primeros días. Las visitas masivas estresan.
- Mantén rutinas fijas de comida, salidas y sueño desde el primer día.
- No lo castigues si se orina dentro — aún no sabe que no debe, y el castigo en este momento genera miedo, no aprendizaje.
Primeras noches: el llanto
Es probable que el cachorro llore las primeras noches. Es normal — echa de menos el calor y el olor de su madre y hermanos. Algunas estrategias que funcionan:
- Poner un peluche o ropa con el olor de la madre (muchos criadores te la dan).
- Un reloj de pared dentro de la cama imita el latido del corazón.
- Acercar la cama a tu dormitorio los primeros días y alejarla gradualmente.
- Evitar cogerlo en brazos cada vez que llore (refuerza el llanto), pero tampoco ignorarlo completamente los primeros días.
Higiene y educación esfinteriana
El cachorro necesita salir cada 1–2 horas, y siempre después de comer, dormir o jugar intensamente. El proceso puede tardar de 2 semanas a 2 meses según la raza y el método.
- Cuando hagas pis o caca fuera, refuerza inmediatamente con premio y entusiasmo.
- Si hay un accidente dentro: limpia sin dramas (con enzimas para eliminar el olor que le indica volver al mismo sitio).
- No le lleves a "mostrarle" la mancha. Es ineficaz y aumenta el miedo.
Socialización: el trabajo más importante
Durante las primeras semanas en casa, expón al cachorro de forma controlada a:
- Personas de diferentes edades, complexiones y con sombrero/gafas/paraguas
- Otros perros (solo si están vacunados y son de temperamento tranquilo)
- Ruidos del entorno urbano: coches, motos, obras, truenos (puedes usar vídeos con el volumen bajo)
- Superficies diferentes: hierba, asfalto, rejillas, agua
- El veterinario (visitas positivas sin procedimientos: solo para que asocie el olor a experiencias buenas)
La regla de oro: siempre a un ritmo que el cachorro tolere sin miedo. Si se bloquea o huye, da un paso atrás. El objetivo es que el mundo sea seguro, no emocionante o amenazante.
Las primeras visitas al veterinario
Entre las 8 y 16 semanas recibirá las vacunas de cachorro (DHPPi en 2–3 dosis). Mientras no estén completas, limita el contacto con perros desconocidos en zonas de alta frecuencia (parques caninos públicos). Puede salir a la calle siempre que vayas en brazos o por zonas limpias.
Qué no hacer en las primeras semanas
- No lo dejes solo más de 3–4 horas los primeros días (aumenta gradualmente)
- No lo sobreestimules con juego continuo — los cachorros necesitan dormir mucho (16–18 h al día)
- No uses castigo físico bajo ninguna circunstancia
- No lo dejes morder manos o ropa aunque sea pequeño — es el momento de inhibir la mordida
- No lo protejas de todo — la sobreprotección genera miedos igual que el exceso de exposición