Mi perro come caca: causas de la coprofagia y cómo solucionarla
Descubrir que tu perro se come las heces es desagradable — y preocupante. Pero la coprofagia (del griego «comer excrementos») es más común de lo que parece: afecta a entre el 16 y el 24 % de los perros en algún momento de su vida, según estudios de comportamiento canino.
¿Por qué come heces mi perro?
Razones fisiológicas
- Déficit de enzimas digestivas: Una mala absorción de nutrientes hace que las heces aún contengan proteínas parcialmente digeridas que el perro detecta y quiere.
- Parasitosis: Los parásitos intestinales compiten por los nutrientes; el perro come heces para recuperar lo que no pudo absorber.
- Dieta pobre en nutrientes: Piensos de baja calidad no cubren las necesidades reales del perro.
- Hambre crónica: Raciones demasiado pequeñas o comidas muy espaciadas.
- Síndrome de malabsorción: Enfermedades como EPI (insuficiencia pancreática exocrina) o EII causan coprofagia.
Razones conductuales
- Comportamiento de la madre: Las perras limpian a sus cachorros comiendo sus heces — los cachorros pueden imitar esto.
- Ansiedad y estrés: Perros con ansiedad de separación o en entornos de confinamiento desarrollan conductas repetitivas que incluyen coprofagia.
- Aburrimiento: Falta de estimulación física y mental.
- Curiosidad (cachorros): Los cachorros exploran el mundo con la boca — la mayoría lo supera sin intervención.
- Hábito reforzado: Si el dueño reacciona exageradamente, el perro aprende que comer heces genera atención.
Razones ambientales
- Convivencia con otro perro que tiene diarrea o heces apetecibles
- Acceso a excrementos de gato (muy atractivos por su alto contenido en proteína)
- Historial de haber sido castigado por hacer sus necesidades dentro — come las heces para «esconder la evidencia»
¿Cuándo ir al veterinario?
Ante todo, descarta causas médicas:
- Si el comportamiento es nuevo y repentino en un perro adulto
- Si va acompañado de pérdida de peso, diarrea crónica o vómitos
- Si el perro come sus propias heces (autocoprofagia) — más indicativo de déficit nutricional o malabsorción
Cómo corregirlo
Manejo ambiental (lo más efectivo)
- Recoger las heces inmediatamente — sin heces, no hay coprofagia. Elimina el acceso.
- Supervisar siempre en el jardín o parque hasta que el hábito desaparezca.
- Limpiar el arenero del gato con frecuencia y hacerlo inaccesible.
Alimentación
- Cambia a un pienso de mayor calidad o añade enzimas digestivas (consulta al vet).
- Divide la ración diaria en 2–3 tomas para evitar el hambre.
- Añade frutas o verduras seguras como suplemento de fibra.
Enriquecimiento y ejercicio
- Aumenta el tiempo de paseo y la intensidad del ejercicio.
- Introduce juguetes de enriquecimiento mental (Kong, puzzles, olfato).
- Ocupa al perro en actividades — el aburrimiento es un detonante.
Entrenamiento
- Enseña la orden «¡déjalo!» con refuerzo positivo.
- No castigues ni reacciones de forma exagerada — solo refuerzas la conducta.
- El «déjalo» debe estar muy instaurado antes de confiar en él para esto.
Productos comerciales
Existen suplementos (como For-Bid o productos con glutamato) que hacen las heces menos apetecibles. Su eficacia varía; no son una solución si no se elimina la causa subyacente.
¿Cuánto tiempo tarda en resolverse?
Si la causa es conductual y se aplica manejo ambiental constante, la mayoría de perros mejoran en 4–8 semanas. Sin eliminar el acceso a las heces, cualquier otro esfuerzo es insuficiente.
