¿Qué es el Parvovirus Canino?
El parvovirus canino (CPV-2) es uno de los patógenos más resistentes y peligrosos que existen para los perros. El virus puede sobrevivir en el suelo durante meses e incluso años, y es altamente contagioso a través de heces contaminadas, superficies, ropa y calzado. Los cachorros no vacunados entre 6 semanas y 6 meses de edad son los más vulnerables.
Síntomas: cuándo sospechar parvovirus
Los signos de alarma aparecen entre 3 y 7 días después de la exposición:
- Vómitos repetidos, a menudo espumosos o biliosos.
- Diarrea con sangre (melena o hematoquecia) de olor muy característico.
- Letargo extremo y postración.
- Fiebre (o hipotermia en casos graves) y pérdida total del apetito.
- Deshidratación rápida: comprueba si la piel del cuello vuelve lentamente al pellizcarla.
¿Qué hacer si sospechas parvovirus?
Ve al veterinario de urgencia inmediatamente. Cada hora cuenta. Llama antes para avisar — te indicarán la entrada de aislamiento para no contagiar a otros pacientes.
Tratamiento
No existe antiviral específico para el CPV-2. El tratamiento es de soporte intensivo:
- Fluidoterapia intravenosa para combatir la deshidratación.
- Antieméticos para frenar los vómitos.
- Antibióticos para prevenir sepsis bacteriana secundaria.
- Nutrición enteral o parenteral si el perro no puede comer.
Con tratamiento precoz en clínica, la tasa de supervivencia supera el 80 %. Sin tratamiento, ronda el 10 %.
Prevención: la vacuna es la única protección real
La vacuna polivalente DHPP (distemper, hepatitis, parvovirus, parainfluenza) es la herramienta más eficaz. El esquema básico en cachorros:
- Primera dosis: 6-8 semanas de vida.
- Segunda dosis: 10-12 semanas.
- Tercera dosis: 14-16 semanas.
- Refuerzo al año y luego cada 1-3 años según el protocolo del veterinario.
Hasta que el cachorro complete la serie vacunal, evita el contacto con perros desconocidos y superficies públicas de alto riesgo (parques sin tratar, perreras).
Desinfección del entorno
Si ha habido un caso de parvovirus en casa, usa lejía doméstica diluida al 1:30 en todas las superficies lavables. El virus es resistente a muchos desinfectantes comunes pero vulnerable al hipoclorito de sodio.
