Dilatación-vólvulo gástrico (GDV): la emergencia que no da segundas oportunidades

La dilatación-vólvulo gástrico (GDV) es una de las pocas emergencias veterinarias que mata en horas. El estómago se llena de gas, gira sobre sí mismo y atrapa el contenido — cortando además el flujo sanguíneo al bazo y causando shock. Sin cirugía de urgencia, la mortalidad es cercana al 100 %.

¿Quién está en riesgo?

Razas grandes y de pecho profundo son las más vulnerables:

Factores que aumentan el riesgo: comer rápido, comida una vez al día, comedero elevado (controvertido), ejercicio intenso justo después de comer, historial familiar.

Síntomas — actúa en minutos

Diagnóstico y tratamiento

Radiografía confirma la dilatación y el vólvulo (imagen en "doble burbuja"). Estabilización: fluidoterapia IV, descompresión del estómago (sonda o trocar), preparación para cirugía. La cirugía reposiciona y fija el estómago (gastropexia) para prevenir recurrencias.

Gastropexia preventiva

La gastropexia profiláctica — realizada durante la castración o en jóvenes de razas de alto riesgo — reduce la recurrencia de vólvulo casi al 0 %. No evita la dilatación pero sí el giro mortal. En Gran Danés, la relación riesgo-beneficio es clara.

Prevención cotidiana

Registra en Purzi si tu perro pertenece a una raza de riesgo, y anota cualquier episodio de distensión abdominal o arcadas. Es el tipo de información que en una urgencia nocturna puede ser determinante.