¿Qué es el moquillo canino?

El moquillo canino (Canine Distemper Virus, CDV) es una enfermedad vírica sistémica causada por un paramixovirus. Afecta a los sistemas respiratorio, gastrointestinal y nervioso central. Tiene alta morbilidad y mortalidad — especialmente en cachorros no vacunados y perros con sistema inmune comprometido.

Cómo se transmite

Por contacto directo con secreciones (nasales, oculares, saliva, orina) de un perro infectado, o por aerosoles (tos, estornudos). También puede transmitirse por objetos contaminados. El virus no sobrevive mucho tiempo en el ambiente, pero el perro infectado es contagioso durante semanas.

Fases clínicas del moquillo

FaseSíntomasPronóstico
Fase inicial (1–2 semanas)Fiebre, secreción nasal/ocular, tos, letargia, anorexiaVariable — puede mejorar o progresar
Fase sistémicaNeumonía, vómitos, diarrea, deshidratación; hiperqueratosis de almohadillas (característica)Grave — requiere hospitalización
Fase neurológicaConvulsiones, temblores musculares ("tic del moquillo"), ataxia, parálisis, comportamiento erráticoMuy grave — pronóstico reservado

La "hiperqueratosis de almohadillas": señal característica

Uno de los signos más característicos del moquillo en la fase sistémica es el endurecimiento y agrietamiento de las almohadillas y la trufa. Por eso el moquillo se llamó históricamente "enfermedad del pie duro" (hard pad disease). Si ves este signo junto con otros síntomas respiratorios o neurológicos, consulta al veterinario urgentemente.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en los síntomas clínicos y puede confirmarse con tests de antígeno o PCR en secreciones. No siempre es definitivo en las primeras fases.

Tratamiento

No existe antiviral específico. El tratamiento hospitalario de soporte incluye:

Vacunación: la única protección real

La vacuna contra el moquillo forma parte de la vacuna combinada DHPPi (Distemper + Hepatitis + Parvovirosis + Parainfluenza), una de las vacunas core del protocolo canino. La primovacunación se completa entre las 6 y 16 semanas, con refuerzos anuales o cada 3 años según el protocolo del veterinario.

Mantener la vacunación al día es la única forma real de proteger a tu perro. Si adoptas un perro con historial vacunal desconocido, el veterinario puede hacer una serología para comprobar si tiene anticuerpos o iniciar de nuevo la vacunación.