¿Qué es la MMM?
La miositis de los músculos masticadores (MMM) es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmune del perro ataca selectivamente a las fibras musculares tipo 2M de los músculos masticadores (temporales, maseteros, pterigoideos). A diferencia de la polimiositis generalizada, la MMM afecta exclusivamente a los músculos de la masticación. Es la miopatía inmunomediada más frecuente en perros.
Razas predispuestas
Cualquier raza puede verse afectada, pero hay mayor prevalencia en el Caballero King Charles Spaniel, el Dogo Alemán, el Doberman Pinscher, el Retriever y el Labrador. También frecuente en razas de cabeza grande (Bulldog, Boxer).
Fases clínicas
Fase aguda
- Inflamación y dolor de los músculos temporales y maseteros.
- Dificultad o imposibilidad de abrir la boca (trismo).
- El perro evita comer, masticar o coger juguetes.
- Ojos empujados hacia afuera (exoftalmos) por la inflamación del músculo temporal.
- Fiebre, letargia.
Fase crónica
- Atrofia marcada de los músculos temporales: la cabeza adquiere un aspecto «huesudo» o estrecho por pérdida de masa muscular en las sienes.
- Limitación permanente de la apertura bucal (en casos no tratados puede volverse irreversible por fibrosis).
Diagnóstico
- Análisis de anticuerpos anti-2M (ELISA en suero): altamente sensible y específico para la MMM. La prueba de referencia.
- CK (creatina kinasa) en sangre: puede estar elevada en fase aguda.
- Biopsia muscular: confirmación histológica en casos dudosos.
- RM o TAC: para valorar el grado de afectación muscular y descartar masas en la órbita.
Tratamiento
La MMM responde bien a los glucocorticoides administrados de forma precoz y durante el tiempo suficiente:
- Prednisolona 1-2 mg/kg/día durante 4-8 semanas, con reducción progresiva muy lenta (meses).
- Objetivo: apertura completa y libre de la boca antes de reducir la dosis.
- Las recaídas son frecuentes si se reduce demasiado rápido.
- En casos refractarios: azatioprina, ciclosporina o micofenolato como ahorradores de corticoides.
El pronóstico es bueno cuando el tratamiento se inicia antes de que se desarrolle fibrosis permanente. Los perros tratados precozmente recuperan la apertura normal de la boca en semanas. La atrofia muscular puede revertir parcialmente con el tiempo.
Seguimiento
Medir la apertura bucal a lo largo del tratamiento es el mejor indicador de respuesta. La repetición del título de anticuerpos anti-2M ayuda a guiar la reducción del tratamiento. Los signos de recaída (dolor, limitación de apertura) justifican retomar la dosis de inducción.
