¿Qué es la neumonía canina?
La neumonía es la inflamación del parénquima pulmonar (los alvéolos y el tejido intersticial del pulmón), habitualmente causada por una infección. A diferencia de una bronquitis o un resfriado, en la neumonía el intercambio de oxígeno se ve comprometido, lo que puede provocar hipoxemia (falta de oxígeno en sangre) y deterioro rápido.
En perros, la neumonía puede ser bacteriana, vírica, fúngica, parasitaria o por aspiración. La bacteriana es la forma más frecuente.
Causas más comunes
Neumonía bacteriana
Los patógenos más frecuentes son Bordetella bronchiseptica, Streptococcus, Pasteurella, Escherichia coli y Klebsiella. A menudo la infección bacteriana se desarrolla como complicación de una infección vírica previa (moquillo, parainfluenza) que debilitó las defensas del tracto respiratorio.
Neumonía por aspiración
Ocurre cuando el perro inhala contenido gástrico (vómito o regurgitación), alimentos o líquidos hacia los pulmones. Frecuente en perros con megaesófago, disfagia o que recibieron medicación oral con el perro en mala posición. El contenido ácido daña el tejido pulmonar directamente y favorece la infección bacteriana secundaria.
Neumonía vírica
El virus del moquillo canino y el adenovirus pueden causar neumonía directamente. Habitualmente se complica con infección bacteriana secundaria.
Neumonía fúngica
Aspergillus, Cryptococcus, Coccidioides o Blastomyces pueden infectar los pulmones en perros inmunosuprimidos o en zonas geográficas específicas. Menos frecuente que la bacteriana, pero de tratamiento más complejo.
Síntomas: señales de alarma
- Tos húmeda, productiva o persistente (diferente de la tos seca del traqueobronquitis).
- Respiración rápida (taquipnea) o con esfuerzo visible — movimiento exagerado del pecho y abdomen.
- Postura ortopneica: el perro estira el cuello hacia adelante para facilitar la respiración.
- Mucosas (encías) azuladas o grisáceas: señal de hipoxemia grave. Emergencia inmediata.
- Fiebre (temperatura rectal superior a 39,5 °C).
- Letargia intensa, debilidad.
- Pérdida de apetito.
- Secreción nasal purulenta o con sangre.
Si tu perro tiene dificultad respiratoria visible en reposo, lleva al veterinario de emergencia inmediatamente.
Diagnóstico
Radiografía de tórax: prueba fundamental. La neumonía produce infiltrados o consolidaciones en el pulmón visibles en la imagen. Orienta sobre la extensión y la localización.
Análisis de sangre: hemograma para detectar leucocitosis (infección bacteriana) o leucopenia (viral/fúngica). Bioquímica para evaluar el estado general.
Lavado broncoalveolar (BAL): obtención de muestras de líquido pulmonar para cultivo y citología. Permite identificar el agente causal y su sensibilidad antibiótica.
Pulsioximetría: mide la saturación de oxígeno en sangre. Valores por debajo del 95 % indican hipoxemia y necesidad de oxigenoterapia.
Tratamiento
Antibioterapia
Pilar del tratamiento de la neumonía bacteriana. Habitualmente se empieza con antibióticos de amplio espectro (amoxicilina-clavulánico, doxiciclina o fluoroquinolonas) mientras se espera el resultado del cultivo, ajustando luego según antibiograma. El ciclo debe completarse íntegro aunque el perro mejore (mínimo 3-4 semanas).
Oxigenoterapia
En casos con hipoxemia, el perro necesita oxígeno suplementario (jaula de oxígeno, mascarilla o catéter nasal). En casos graves, puede requerirse ventilación mecánica.
Fluidoterapia y soporte
Para mantener la hidratación, apoyar la mucosa respiratoria y tratar la fiebre. La nebulización con suero puede ayudar a fluidificar las secreciones.
Fisioterapia respiratoria
Percusión suave en el tórax (coupage) 3-4 veces al día para movilizar las secreciones y facilitar su expulsión. Se puede enseñar al propietario para realizarla en casa.
Broncodilatadores y nebulización
En algunos casos se utilizan broncodilatadores para reducir el broncoespasmo y nebulizaciones con solución salina o mucolíticos para facilitar la expectoración.
Cuidados en casa durante la recuperación
- Ambiente cálido, sin corrientes de aire y con humedad adecuada.
- Reposo absoluto las primeras semanas; no ejercicio hasta que el veterinario lo autorice.
- Alimentación blanda y apetecible si el perro tiene poco apetito.
- Completar siempre el ciclo antibiótico completo.
- Revisiones radiológicas a las 2-4 semanas para confirmar la resolución del cuadro.
Prevención
- Vacunación frente a Bordetella (tos de las perreras) y moquillo al día.
- Evitar contacto con perros enfermos en parques y perreras.
- En perros con megaesófago: elevar siempre el comedero y mantener al perro erguido 10-15 minutos tras comer.
- No administrar medicación oral a un perro muy sedado o inconsciente.
